El Gran ‘Don Donn’ – Donn Pohren, una leyenda en el mundo de flamenco
By AJ Linn (originally published in Diario Sur, 21 April 2012)
Sería una grata sorpresa si el nombre de Donn Pohren significara algo para los lectores de este suplemento gastronómico, pero no soy muy optimista al respecto. Pohren, (Estados Unidos 1929) llegó a España con 24 años, con la única aspiración de escuchar y – si era posible participar – en todo el flamenco que pudiera.
Agotados sus ahorros, tuvo que buscar trabajo, y así se fue a trabajar en la base americana de Morón de la Frontera. Al poco tiempo se dio cuenta de que había dado en la diana, porque por suerte se encontró en la cuna del flamenco andaluz. Conoció al gran guitarrista Diego del Gastor, entre otros, y así se lanzó a una vida inmersa en el flamenco y su literatura, hasta su muerte en Madrid en 2007. Su viuda, la bailaora española Luisa Maravilla, vive aún.
Pohren fue el primer escritor que comunicó en inglés el misterio del flamenco. Su primer libro fue The Art of Flamenco (1962), seguido por Vidas y Leyendas del Flamenco (Lives & Legends of Flamenco: 1964) ambos best sellers en Estados Unidos.
Rompió el molde de nuevo con un libro publicado en 1972 sobre la comida popular española (Adventures in Taste: The Wines and Folk Food of Spain). Se dice que los flamencos no comen, pero Pohren – o ‘Don Donn’ como todavía se conocen – disfrutaba de la comida casi tanto como de la bebida, aunque era su predilección por el vino que le unía con Diego del Gastor, cosa que les socorría durante las juergas maratonianas que frecuentemente duraban días y noches.
Para sufragar su estilo de vida, Pohren montó una especie de instituto de flamenco en Morón, donde dejaron mucho dinero los guiris adinerados que fueron llegando al pueblo las dos décadas que lo mantuvo. Ampliando las actividades artísticas, Pohren organizó rutas gastronómicas para sus devotos. La visita programada a la zona de Málaga consistía, entre otras cosas, en comer en los ‘únicos dos restaurantes donde se encuentra buen pescado’, Antonio Martín y el Restaurante Bella-Mare en Rincón de la Victoria. La siguiente parada era Cómpeta, con la excusa de probar el vino y comer chivo con almendras en la Pensión La Sevillana. La ruta continuaba por Algarrobo y Sayalonga, sin paradas, hasta el pueblo de Archez, que era famoso por su vino blanco ‘casi seco’ de 16º, sólo superado por un vino similar de 18º en el siguiente pueblo (‘no figura en ningún mapa’), Corumbela. Y todo esto hace solo 40 años.
















